En la historia de la localidad en la que vivo, de unos 25000 ó 30000 habitantes, hubo dos fases muy diferenciadas en el día a día de los supermercados: la del monopolio y la de la competencia. Empecemos.
No sabría especificar exactamente los años en los que sucedió el cambio, pero quizá alrededor del año 2000 o quizá antes. Hasta esa época, durante los años '90 el Froiz monopolizaba claramente el mercado local. Las colas eran inmensas sobre todo en fines de semana, siempre estaba lleno y los productos eran todos de marcas conocidas, "las de toda la vida". Incluso se podían permitir el lujo de tener dos centros en el mismo pueblo y, dicho sea de paso, tambien los tenían un poco abandonados, necesitaban alguna que otra reforma y mantenimiento. Supongo que les daba igual, ya que la clientela no se iba a ir al
otro supermercado.
Oh, he dicho
el otro supermercado. Pero entonces ¿que hay del mencionado monopolio?.
El otro era un supermercado llamado Dia o algo así. Un desconocido, que tenía productos de dudosa calidad, muy bajos precios y marcas desconocidas, o más bien, de una única marca desconocida: Dia. El supermercado parecía más bien un almacén autoservicio, ¡no sacaban las cosas de su caja de cartón original donde se transportaba en el camión y las cajas de leche las traían directamente en el palet!. La gente lo asociaba con los pobres, marginados o de forma más generalizada con la gente de pocos recursos. En fin...
Recuerdo que en 1995 por recomendación de un amigo insistí a mi madre para ir a comprar a este
marginal supermercado. Poco a poco y durante algunos años la clientela fue aumentando, debió haber algún tipo de crisis por aquella época, ni idea, igual algún día me documento. El tema es que Día abrió un segundo centro en las afueras del pueblo. "¡Están locos, un supermercado en las afueras! ¡Quien va a ir desde allí con la compra hasta casa!" decía la gente. Tachán, pero si tiene parking. Éste fue el antes y después de los supermercados en mi pueblo. El modelo de comprador o compradora había cambiado de repente: la gente ya no iba a hacer la compra cada 2 ó 3 días y en la mayoría de las veces andando, ahora iba una vez a la semana, en coche y compraba lo que de aquella era un desconocido: las marcas blancas. En poco tiempo se pasó de salir por la puerta con un par de bolsas a traer el maletero lleno y lo mejor de todo, ahorrando bastante dinero.
Había llegado la competencia, con ideas nuevas y mejores precios. Desde aquella apertura hasta ahora todos han seguido un modelo parecido:
- Lidl: en las afueras, con parking y marcas propias.
- Eroski: en el centro, marcas blancas y parking subterráneo.
Poco a poco el Froiz fue viendo como la clientela desaparecía hasta estar prácticamente vacío a cualquier hora. Ya no tropezabas con nadie al andar por los pasillos. Decidieron cambiar y renovaron los supermercados, se asociaron con un parking público cercano para ofrecer una hora gratis por determinado importe de compras.... pero ya fue tarde tarde. Los compradores habituales suelen ser gente tradicional que busca productos de marca conocida. Que conste que los precios los han ajustado muchísimo y probablemente sea incluso mejor que los supermercados de las afueras, además han creado marca blanca propia. Están quemando sus últimos cartuchos quizá cuando ya no tienen a quien disparar.
Lo siguiente lo califico poco menos que un negocio suicidio. El súper más reciente en llegar ha sido un Moldes, algo despistado, creo yo. En lugar de optar por el modelo Día-Eroski-Lidl se decidieron por clonar el modelo actual del Froiz. Ha sido un fracaso total, entres a la hora que entres siempre está vacío, sencillamente no hay nadie. Todavía no sé como sigue abierto.
Como cierre quiero puntualizar, por si alguien se lo pregunta, que el gran triunfador es el Eroski, que ha combinado casi todo: marca blanca, parking y situado en el centro. Siempre hay mucha gente y en horas puntas las colas son grandes. Que conste que no he mencionado "precio" a propósito. No es el más barato pero poseer una marca blanca da al consumidor la sensación de producto barato, que no siempre lo es (en relación a las otras marcas blancas). Desde el punto de vista de mi cesta creo que es el supermercado más caro de todos los mencionados.
Nota: esto es sólo un punto de vista personal basado en experiencias y que quizá no se corresponde totalmente con la realidad. Además, me he dejado en el tintero unos cuantos supermercados más pequeños que no conozco tanto en profundidad por quedarme a desmano: Claudio, Juanito, Familia...